{"id":3482,"date":"2012-07-22T05:04:46","date_gmt":"2012-07-22T02:04:46","guid":{"rendered":"https:\/\/ens9001-mza.infd.edu.ar\/sitio\/la-modernidad-liquida\/"},"modified":"2012-07-22T05:04:46","modified_gmt":"2012-07-22T02:04:46","slug":"la-modernidad-liquida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ens9001-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/la-modernidad-liquida\/","title":{"rendered":"La modernidad l\u00edquida"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"background-color: #2b3e4f; width: 500px;\" border=\"0\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/ens9001-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/liquida.jpg\" border=\"0\" width=\"478\" height=\"304\"><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">La modernidad l&iacute;quida es un tiempo sin certezas<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">La cultura laboral de la flexibilidad arruina la previsi&oacute;n de futuro, deshace el sentido de la carrera profesional y de la experiencia acumulada. Por su parte, la familia nuclear se ha transformado en una \u00abrelaci&oacute;n pura\u00bb donde cada \u00absocio\u00bb puede abandonar al otro a la primera dificultad. El amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro, siendo su mejor expresi&oacute;n el v&iacute;nculo sin cara que ofrece la Web. Las Instituciones no son ya anclas de las existencias personales. En decadencia el Estado de bienestar y sin relatos colectivos que otorguen sentido a la historia y a las vidas individuales, surfeamos en las olas de una sociedad l&iacute;quida siempre cambiante -incierta- y cada vez m&aacute;s imprevisible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">El olvido y el desarraigo afectivo se presentan como condici&oacute;n del &eacute;xito. Esta nueva (in)sensibilidad exige a los individuos flexibilidad, fragmentaci&oacute;n y compartimentaci&oacute;n de intereses y afectos, se debe estar siempre bien dispuesto a cambiar de t&aacute;cticas, a abandonar compromisos y lealtades. Zygmunt Bauman se refiere al miedo a establecer relaciones duraderas y a la fragilidad de los lazos solidarios que parecen depender solamente de los beneficios que generan. Bauman se empe&ntilde;a en mostrar c&oacute;mo la esfera comercial lo impregna todo, que las relaciones se miden en t&eacute;rminos de costo y beneficio, de \u00abliquidez\u00bb en el estricto sentido financiero.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">Bauman se vale de conceptos tan provocadores como el de \u00abdesechos humanos\u00bb para referirse a los desempleados (parados), que hoy son considerados \u00abgente superflua, excluida, fuera de juego\u00bb.\u00bbSe habla de excedentes, lo que significa que la gente es superflua, innecesaria, porque cuantos menos trabajadores haya, mejor funciona la econom&iacute;a\u00bb. Para la econom&iacute;a ser&iacute;a mejor si los desempleados desaparecieran. Es el Estado del desperdicio; la decadencia f&iacute;sica, la muerte es una certidumbre que azota. Es mejor desvincularse r&aacute;pido, los sentimientos pueden crear dependencia. Hay que cultivar el arte de truncar las relaciones, de desconectarse, de anticipar la decrepitud, saber cancelar los contratos a tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">Nuestras ciudades, afirma Bauman, son metr&oacute;polis del miedo, lo cual no deja de ser una paradoja, dado que los n&uacute;cleos urbanos se construyeron rodeados de murallas y fosos para protegerse de los peligros que ven&iacute;an del exterior. Hoy ya no es un refugio, la ciudad es la fuente esencial de los peligros.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">El miedo es m&aacute;s temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin v&iacute;nculos, sin anclas, sin hogar; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deber&iacute;amos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible situarla en un lugar concreto. \u00ab<strong>Miedo<\/strong>\u00bb es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que no se puede hacer para detenerla o para combatirla.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">Los miedos nos golpean uno a uno en una sucesi&oacute;n constante aunque azarosa, ellos desaf&iacute;an nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus ra&iacute;ces comunes, que es en realidad la &uacute;nica manera de combatirlos cuando se vuelven irracionales. El miedo ha hecho que el humor del planeta haya cambiado de manera casi subterr&aacute;nea.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">Con el pretexto de la seguridad, los voceros de la nueva militancia dan rienda suelta a tendencias autoritarias cuyo origen hay que buscar en otro sitio; la angustia colectiva, cuidadosamente mantenida, hace que la gran mayor&iacute;a de los mimados consumidores de seguridad de Occidente se sume a la comedia de lo inevitable.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\"><em>Somos medianamente consientes de este estado global y est&aacute;n en juego muchas alternativas que decidimos como pueblo. Es preciso y necesario estar atentos a los planes que diagraman los due&ntilde;os del mundo. Hemos crecido a fuerza de superar nuestro desconocimiento con dolor, angustia y p&eacute;rdidas. Este rinc&oacute;n del mundo, &eacute;sta, nuestra patria, puede ser un modelo a imitar, incluso por aquellas viejas culturas que nos han dominado desde anta&ntilde;o. Hoy empezamos a creer en algo distinto porque creemos ser pioneros y protagonistas de un verdadero cambio de fondo. Retroceder es tirar todo por la borda y sufrir una lenta agon&iacute;a, posiblemente definitiva y &nbsp;final.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 8pt;\">Fuentes:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 8pt;\">Bauman, Zygmunt, Modernidad l&iacute;quida, Editorial Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico DF, 2003<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 8pt;\">Adolfo V&aacute;squez Rocca. N&oacute;madas. Revista Cr&iacute;tica de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dicas | 19.2008.3<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #ffffff; font-size: 10pt;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; La modernidad l&iacute;quida es un tiempo sin certezas &nbsp; La cultura laboral de la flexibilidad arruina la previsi&oacute;n de futuro, deshace el sentido de la carrera profesional y de la experiencia acumulada. 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