{"id":14786,"date":"2021-11-10T14:44:09","date_gmt":"2021-11-10T17:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/ens9001-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/?p=14786"},"modified":"2021-11-10T14:44:11","modified_gmt":"2021-11-10T17:44:11","slug":"el-senador-martin-fierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ens9001-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/el-senador-martin-fierro\/","title":{"rendered":"El senador Mart\u00edn Fierro"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"696\" height=\"340\" src=\"https:\/\/ens9001-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/senador_martinfierro-g.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14787\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El 10 de noviembre se celebra en nuestro pa\u00eds el \u00abD\u00eda de la Tradici\u00f3n\u00bb en honor al nacimiento de Jos\u00e9 Hernandez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El senador Mart\u00edn Fierro es una nota de Felipe Pigna publicada en elhistoriador.com.ar, un material sin desperdicio que nos habla de la vida del poeta y senador por el  Partido Autonomista, Jos\u00e9 Hernandez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 pensar\u00eda Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, sobreviviente de la devastadora fiebre&nbsp;amarilla, en aquellos largos d\u00edas en el Hotel Argentino de 25 de Mayo y Rivadavia, en la Buenos Aires de comienzos de 1872? Era una especie de reposo de un guerrero para&nbsp;qui\u00e9n&nbsp;ten\u00eda sobre sus espaldas y su memoria incontables batallas contra unitarios, federales,&nbsp;\u201cindios\u201d, mitristas y sarmientinos. Ahora, el combate amigable era con los recuerdos de sus primeros a\u00f1os en su casa natal en la hist\u00f3rica chacra de Perdriel de los Pueyrred\u00f3n, donde hab\u00eda nacido el 10 de noviembre de 1834. No sab\u00eda, mientras miraba por la ventana hacia la Plaza de la Victoria, si aceptar el calificativo de dif\u00edcil para su infancia; no le gustaba la autoconmiseraci\u00f3n, pero estaba claro que ser abandonado por largos per\u00edodos por su padre don Pedro Pascual Rafael Hern\u00e1ndez y su madre do\u00f1a Isabel Pueyrred\u00f3n y quedar a cargo de su t\u00eda no hab\u00eda sido f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>Le resultaba l\u00f3gicamente imposible despegar aquellos dolorosos e intensos recuerdos familiares de aquel tel\u00f3n de fondo brindado por la consolidaci\u00f3n del poder rosista y los cambios de domicilio familiares al ritmo de las \u00abinquietudes\u00bb de la Mazorca, aquella polic\u00eda no tan secreta de Rosas que dar\u00eda tanto tema a la literatura rom\u00e1ntica y tantos perseguidos de carne y hueso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda llegado a ese hotel con la decisi\u00f3n de escribir un libro que contara la epopeya del gaucho? Se le mezclaban las batallas propiamente dichas, las de la espada, con las otras, las de la pluma y la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda escrito: \u00abLa misi\u00f3n de la prensa debe ser puramente educadora y debe dejar al esfuerzo de los pueblos que sufren la opresi\u00f3n, el derecho y el deber de liberarse. El triunfo de las buenas ideas y de los prop\u00f3sitos sanos puede ser m\u00e1s o menos tard\u00edo, pero es siempre seguro porque la sociedad se encamina a su perfeccionamiento como \u00fanico e inexorable fin de su destino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Admir\u00f3 a Alberdi y se decidi\u00f3 por la causa de la Confederaci\u00f3n Argentina liderada por Urquiza en aquellos largos a\u00f1os que corrieron entre 1852 y 1862, en medio de un pa\u00eds dividido en dos. Durante aquel convulsionado per\u00edodo fue taqu\u00edgrafo del nuevo Senado instalado en Paran\u00e1, la Capital de aquel conglomerado de provincias que luchaban por sobrevivir a la hegemon\u00eda porte\u00f1a y asisti\u00f3 a innumerables debates que lo fueron encari\u00f1ando con la pol\u00edtica. Combati\u00f3 fusil en mano en Cepeda cuando Urquiza derrot\u00f3 a Mitre y a Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Vio esfumarse en medio de la habilidad pol\u00edtica de los porte\u00f1os y&nbsp;de&nbsp;la indecisi\u00f3n del hombre fuerte de la Confederaci\u00f3n la ocasi\u00f3n de dar vuelta la taba que qued\u00f3 definitivamente del lado de Buenos Aires despu\u00e9s de la retirada de Urquiza en la batalla de Pav\u00f3n, en la que Hern\u00e1ndez tambi\u00e9n pele\u00f3 y gan\u00f3, pero perdi\u00f3 junto a todo el interior del pa\u00eds. Su decepci\u00f3n con Urquiza y su dolor por tener que vivir en adelante en un pa\u00eds muy distinto al que hab\u00eda so\u00f1ado se profundizaron al enterarse del asesinato del caudillo riojano \u00c1ngel Vicente Pe\u00f1aloza por los coroneles de Mitre.<\/p>\n\n\n\n<p>Apoy\u00f3 al Paraguay en la guerra que Alberdi hab\u00eda llamado de la \u00abTriple Infamia\u00bb y lo alegr\u00f3 la rebeli\u00f3n de Felipe Varela y la de Ricardo L\u00f3pez Jord\u00e1n, el \u00faltimo montonero, a cuyas huestes se sum\u00f3 entusiasta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00eda que el liberalismo era otra cosa muy distinta a lo que ven\u00edan practicando en su nombre los gobiernos que m\u00e1s tarde pasar\u00edan a la historia como los de la Organizaci\u00f3n Nacional: \u00abA veces me pregunto por qu\u00e9 esa furia, esa sed nunca satisfecha de sangre y exterminio. \u00bfO no se puede ser liberal sin matar? \u00bfO es necesario exhibir el t\u00edtulo de sangre para afiliarse en esa secta cuyo predominio pesa demasiado para soportarlo tranquilamente? \u00bfNo tienen otro instrumento que el pu\u00f1al para escribir sus nombres en el cat\u00e1logo de esa pl\u00e9yade de hombres ilustres, compuesta por libertadores, regeneradores, ap\u00f3stoles de la civilizaci\u00f3n, sectarios del progreso y adeptos de la libertad que hoy nos invaden, amenazando por todas partes con el exterminio y con la muerte?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez estaba en aquel Hotel Argentino por aquellos d\u00edas de 1872, a punto de dar la batalla que dejar\u00eda inermes a sus enemigos. Hab\u00eda decidido jugarse a la incorrecci\u00f3n de volver protagonistas a los invisibles, no para burlarse de su lenguaje, de su forma \u00abbaja\u00bb de expresi\u00f3n, a la manera de Estanislao del Campo, sino para dignificar esa forma de decir y pensar, producto de una enorme sabidur\u00eda popular que iba pareja con una absoluta ignorancia de lo que la ciudad consideraba los saberes b\u00e1sicos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No dudaba Hern\u00e1ndez de que el gaucho no era responsable de aquella \u00abignorancia\u00bb sino la v\u00edctima de una pol\u00edtica que hab\u00eda decidido marginarlo en todas las formas posibles, comenzando por negarle las herramientas de la escritura y la lectura para tornarlo a\u00fan m\u00e1s indefenso en un mundo cada vez m\u00e1s \u00abilustrado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dir\u00e1 Fierro: \u00abAqu\u00ed no valen dotores\/ s\u00f3lo vale la esperiencia\/ aqu\u00ed ver\u00edan su inocencia\/ esos que todo lo saben\/porque esto tiene otra llave\/y el gaucho tiene su ciencia\u00bb. No pensaba al poema que estaba escribiendo como una apolog\u00eda del gaucho porque, como le dice en una carta a su editor: \u00abEl Estado convierte al gaucho en matrero, en delincuente, en asesino y yo me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que personificara el car\u00e1cter de nuestros gauchos, dot\u00e1ndolos de los juegos de la imaginaci\u00f3n llena de im\u00e1genes y de colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el crimen y con todos los impulsos y arrebatos, hijos de una naturaleza que la educaci\u00f3n no ha pulido y suavizado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Mart\u00edn Fierro<\/em>\u00a0fue publicado por la imprenta La Pampa a finales de 1872<\/strong>. Era un librito de unas 80 p\u00e1ginas que se agot\u00f3 en dos meses. Siguieron nueve ediciones sucesivas y una interesante pol\u00e9mica en la que terciaron, entre otros Sarmiento, que se sinti\u00f3 aludido, y Mitre, quien le escribi\u00f3 una elogiosa carta a Hern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta primera parte del Mart\u00edn Fierro respiraba rebeld\u00eda, su materia esencial era la injusticia a la que estaban sometidas aquellas vidas, \u00abjusticia\u00bb a la que el protagonista del poema de Hern\u00e1ndez defin\u00eda taxativamente: \u00abLa ley es tela de ara\u00f1a, En mi inorancia lo explico; no la tema el hombre rico, nunca la tema el que mande, Pues la ruempe el bicho grande, y solo enrieda a los chicos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Siete a\u00f1os despu\u00e9s Hern\u00e1ndez hab\u00eda encontrado otros rumbos pol\u00edticos. Hab\u00eda&nbsp;hallado&nbsp;su lugar en el Partido Autonomista, por el que lleg\u00f3 a senador, y sinti\u00f3 que el pa\u00eds estaba cambiando, que Fierro deb\u00eda volver a la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb, dejar las tolder\u00edas y la marginalidad y aceptar el lugar que le asignaba la nueva Argentina que se acercaba al \u201980.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>La vuelta de Mart\u00edn Fierro<\/em>, publicada en 1879 en una edici\u00f3n de lujo de 20.000 ejemplares, su protagonista dir\u00e1: \u00abEl que obedeciendo vive\/nunca tiene suerte blanda\/m\u00e1s con su soberbia agranda\/el rigor en que padece\/obedezca el que obedece\/y ser\u00e1 bueno el que manda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez muri\u00f3 el 21 de octubre de 1886. Los diarios titularon \u00abHa muerto el senador Mart\u00edn Fierro\u00bb. No alcanz\u00f3 a ver c\u00f3mo aquella clase dirigente que hab\u00eda estigmatizado al gaucho, que hab\u00eda usado ese t\u00e9rmino como un insulto, cambiaba radicalmente el uso del t\u00e9rmino al referirse a un gaucho ideal sin modificar un \u00e1pice la explotaci\u00f3n y marginaci\u00f3n ejercida por ellos mismos sobre el sujeto social de carne y hueso.<\/p>\n\n\n\n<p>Asustada por la \u00abinvasi\u00f3n\u00bb de aquella masa inmigratoria que hab\u00eda so\u00f1ado como mano de obra barata y que ahora expresaba sus ideas \u00abdisolventes\u00bb que comenzaban a dar forma a un pujante movimiento obrero, nuestra oligarqu\u00eda encontr\u00f3 en Lugones y su serie de conferencias sobre \u00abEl Payador\u00bb dictadas en 1913 y publicadas en 1916, en medio de aquel primer Centenario de la Independencia, al hombre ideal para reivindicar nominalmente al gaucho en general y al Mart\u00edn Fierro y su autor en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino \u00abgaucho\u00bb comenz\u00f3 a ser usado como sin\u00f3nimo de nobleza, de desinter\u00e9s frente a la \u00abinteresada\u00bb y \u00abmaterialista\u00bb (en m\u00e1s de un sentido) moral del inmigrante, de los \u00abmalones rojos\u00bb, los nuevos enemigos a \u00abcivilizar\u00bb. El gaucho de verdad, devenido en pe\u00f3n de campo, seguir\u00e1 esperando por d\u00e9cadas, la justicia que preconizara aquel hombre que le hab\u00eda hecho decir a Mart\u00edn Fierro: \u00abPara \u00e9l son los calabozos\/para \u00e9l las duras prisiones\/en su boca no hay razones\/aunque la raz\u00f3n le sobre\/que son campanas de palo\/las razones de los pobres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:&nbsp;<\/strong><a href=\"http:\/\/www.elhistoriador.com.ar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.elhistoriador.com.ar<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 10 de noviembre se celebra en nuestro pa\u00eds el \u00abD\u00eda de la Tradici\u00f3n\u00bb en honor al nacimiento de Jos\u00e9 Hernandez. 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